Voy a transcribir una nota que me envió el Dr.José Matías Bollati. El ha compartido la vida de Deán Funes desde hace más de medio siglo.
LO QUE DEAN FUNES FUE.
Era el día de la primavera de 1954, cuando abordé en la Estación de Alta Córdoba un coche motor rumbo a la ciudad de Deán Funes.
Era una mañana radiante, perfumada por durazneros que tímidamente florecían.
Al llegar, lo primero que me impresionó, fue ver en la playa de carga, tres trenes cargueros detenidos, con rumbos diferentes.
Es que en aquel entonces, pasaban por Deán Funes cuarenta trenes diarios, entre los que iban y venían, con rumbo a los cuatro puntos cardinales. Además el tren internacional, un convoy con dos máquinas diesel y cuarenta vagones, venía de Jujuy rumbo a Retiro, después de haber empalmado con un tren procedente de La Paz y que transportaba novecientos pasajeros.
Había entonces doce cabriterías que acopiaban los cabritos de toda la zona y los remitían a Buenos Aires en dos camiones frigoríficos diarios. Diez firmas mayoristas de ramos generales, distribuían alimentos e insumos a varias provincias vecinas. Una fábrica de sillas de madera, única en el país, con cuatrocientos operarios; una cantera del Estado, para la extracción de áridos, donde trabajaban quinientos obreros, doce restaurantes, cuatro firmas ganaderas con instalaciones de remates feria; un flujo de vehículos y personas que convergían de distintas ciudades, por razones de negocios; una importante refinería y fraccionadora de sal y dos concesionarias de automóviles que vendían a las demás provincias, representaban su pujanza y le daban a Deán Funes una dinámica especial...
En el orden institucional no solo existía una jefatura política de la que dependía el departamento Ischilín, sino también una oficina de la Dirección Impositiva, un distrito militar y los bancos trabajando a full.
Yo, que ya soy bisabuelo, cuando hablo con la joven generación de Deán Funes, ciudad a la que quiero mucho y siento como mía, porque mucho le debo, ya que en ella hice mis primeras armas siendo un joven abogado, creen que les estoy contando un cuento de hadas.La decadencia del Ferrocarril, motivada por una equivocada política de transporte, trajo aparejada la regresión de todas estas ciudades netamente ferroviarias y un daño irreparable al país, que quedó privado de un medio masivo de trasporte, cuya seguridad, es por todos conocidas, además de ser altamente ecológico y no contaminante.
Dios ha de querer en que llegue el día que un gobierno nacional con visión de futuro, devuelva al ferrocarril su antiguo esplendor y todos esos pueblos que se fueron apagando a la vera de los rieles, vuelvan a florecer.
Dr. José Matías Bollati
1 comentario:
Nosotros vivíamos en frente del ferrocarril, en la Boulevard Mitre, los trenes pasaban a cada rato, tanto que se movían los vidrios y cristales todo el tiempo. Recuerdo que cuando venían los trenes de norte, se llenaba la playa de la estación de personas que venían desde Bolivia, Salta, Tucumán pasando a Cuyo para trabajar en las cosechas, trabajadores golondrina, que esperando otros tren, pernoctaban , comían... etc, etc. todo al aire libre. Era un paisaje raro pero con mucha vida y colorido
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